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Luka Doncic no recibe ayuda y sus Mavericks caen de nuevo

Los Mavericks están sufriendo fuerte los efectos del COVID-19. Había lagunas en la plantilla con casi todos sanos, pero el regreso a las pistas de Kristaps Porzingis ha coincidido con las ausencias de Kleber, Richardson o Finney-Smith por el protocolo contra el coronavirus. Se han quedado en cuadro y los rivales lo están aprovechando. También juegan; si llega uno con mucha hambre, como son estos Bulls que empezaron horrendos y empiezan a crecer poco a poco, el daño es de muerte. Es lo que ha ocurrido en el encuentro que estos dos equipos han disputado en el American Airlines Center. La magia de Luka Doncic se vio pequeña en una batalla de muchos contra uno. 

101-117 para los Bulls, que cargaron fuerte desde el primer cuarto y mantuvieron a raya a unos Mavericks que sufren la segunda derrota de la 2020/21 en su casa. 

Capítulo aparte merece el partido de Luka Doncic. No sirvió para la victoria, pero no será porque no lo intentó. Es de otra pasta. Frente a Chicago, para gusto de cualquier cronista que se precie, llegó el momento en el que superó a Michael Jordan en cuanto a partidos de triple-doble en la NBA. 29 y siguiendo. Y es una de esas veces en las que la batería de tiros utilizados y los que acertó, que fueron 13 de 30, no hacen justicia al buen encuentro realizado. No es la contraposición de números, ya que acabó con 36 puntos, 16 rebotes y 15 asistencias, es la sensación de ser el único dispuesto a oponerse a la derrota. Sus compañeros se quedaron muy cortos y él rozó sus límites una jornada más. 

Se vio desde el principio qué partido se iba a ver. Doncic, Doncic y más Doncic. El esloveno empezó con 10 puntos y sin fallo. Eso sí, el primero fue una pedrada contra el tablero. Su primer cuarto fue una declaración de intenciones. Su misión era poner algo de tierra de por medio para que los Bulls de Donovan, que vienen mejorando sus prestaciones, vieran que ahí iba a haber un rival duro. Los primeros 19 puntos de los Mavericks fueron con participación de Doncic, ya fuera por sus puntos o por sus asistencias. Pero la droga recreativa dejó de hacerle efecto al conjunto local y fue momento para que les recetaran una aspirina. 

Dos parciales buenos de los Bulls les colocaron al principio del segundo cuarto con una buena renta. Primero fue un 0-8 y un par de minutos después engancharon un 0-11 que les puso con +12. Un servicio de Doncic a Porzingis rompió la sequía, pero quizá ya fue demasiado tarde. Ese fuerte empujón a las aspiraciones de los Mavs les obligó a hacer un esfuerzo del que no se recuperaron. Y eso que Doncic seguía metiendo tiros. Se preveía un duelo con Zach LaVine y acabó siendo con Garrett Temple, que anotó 17 de sus 21 puntos en la primera mitad. Al descanso los Bulls llegaron quince por encima y Doncic ya contaba 30 puntos, a ritmo no sólo de batir su récord en la NBA (43) sino de batir numerosas marcas más. 

Se le paró el contador de puntos a Doncic, pero no el reloj. Siguió repartiendo el juego como ningún otro. Iwundu, Johnson, Cauley-Stein o un todavía falto de ritmo Porzingis se beneficiaron. Pero si no metía el ’77’ parecía que aquello no andaba. Dallas luchó por rebajar la diferencia por debajo de los diez, pero enfrente Markkanen se hizo fuerte y recordó a todos que hay más europeos buenos aparte de Doncic. El de Liubliana sólo anotó dos puntos en el tercer cuarto y cuatro en el último, escapándose así unas posibilidades remotas.

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