Entretenimiento

Dolor y exigencia de justicia siguen presentes

Hérika Martínez Prado
El Diario de Juárez

sábado, 30 enero 2021 | 11:06

Ciudad Juárez— Después de 11 años, para las familias de las 15 víctimas de la masacre de Villas de Salvárcar el dolor sigue presente, al igual que la exigencia de justicia, pero el memorial les ha representado un consuelo espiritual. 

“Antes salíamos y veíamos la casa y era doloroso”, confesó Alicia Hernández, cuyos tres hijos asistieron la noche del 30 de enero de 2010 a la fiesta que se llevó a cabo a unos metros de su casa, en la calle Villas del Portal número 1310, uno de los cuales perdió la vida. 

José Adrián Encina Hernández, tenía 17 años de edad, era estudiante de Bachilleres 9 y estaba a punto de comenzar los trámites para ingresar a estudiar enfermería o medicina al Instituto de Ciencias Biomédicas (ICB) de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ), pero esa noche se convirtió en una de las víctimas mortales. 

Su hermano mayor acababa de irse de la fiesta con su novia, y el menor logró esconderse en el closet de la casa, donde dejó la huella de su mano ensangrentada marcada sobre la pared, recordó la madre quien ayer se encargó de limpiar el Memorial 30 de Enero Villas de Salvárcar, construido apena a unos pasos de su vivienda, en la calle Villas del Portal número 1310, donde ocurrió la masacre.

Poco antes de su muerte, Adrián había sido premiado en la ciudad de Chihuahua debido a sus altas calificaciones. El entonces gobernador del estado, José Reyes Baeza, lo reconoció públicamente como un buen estudiante, como parte del programa Generación 10.

Hace un año, Edwin, uno de los sobrevivientes recordó en sus redes sociales, que esa noche él y Adrián estaban bailando cuando comenzó todo.

“Adrián y yo estábamos dando show de baile y todos a nuestro alrededor (estaban) aplaudiendo y gritando ¡báilele!”, pero de pronto Jaime entró corriendo, “llegó hasta donde estábamos casi todos y grito aún más fuerte que la música y nos dijo ¡corran están disparando allá afuera!”, relató. 

Adrián, Rodrigo Cadena, Juan Carlos Medrano, José Luis Aguilar Camargo, Horacio Alberto Soto Camargo, Jesús Armando Segovia, los hermanos Marcos y José Luis Piña Dávila, Eduardo Becerra, Edgar Martín Díaz Macías, Jaime Rosales Cisneros, Jesús Enrique Miramontes, Manuel Hernández Villegas, Brenda Ivonne Escamilla y Carlos Moreno Ávila fueron las víctimas mortales de esa noche.

Alonso, el hermano mayor de Adrián, tenía entonces 18 años y acababa de irse de la fiesta para llevar a su novia a su casa. Alán, su hermano menor, tenía 15 años, y al escuchar los disparos logró correr y esconderse adentro de un closet, en cuya pared dejó plasmada la marca de su mano con sangre.

“Alonso ya terminó su carrera, ya tiene su familia y es ingeniero. Y el más chico, Alán, ya es arquitecto, tiene un año que se independizó”, dijo ayer su madre, quien es la encargada de limpiar el Memorial 30 de enero, Villas de Salvárcar, el cual fue construido en la casa en donde ocurrió la masacre.

“Jóvenes mártires de Villas de Salvárcar. Desde su sangre sembramos una nueva esperanza para Ciudad Juárez”, se lee en una imagen de la virgen de Guadalupe.

Cada una de las víctimas tiene una pequeña ofrenda, con su fotografía y lo que su familia ha decido colocar, como flores, veladoras, rosarios o botellas de agua.

Hasta ayer, antes de limpiar el lugar para la misa por el aniversario luctuoso, junto a la foto de Manuel tenía una taza de los Santos; Jaime, una lata de cerveza y un rosario; Jesús, una pelota de béisbol; Rodrigo un dulce; Carlos, mazapanes; Brenda una vaquita de peluche; Jesús Armando un rosario; Adrián el reconocimiento que recibió por su excelencia académica; José Luis y Marcos un rosario y una lata de Coca-Cola; Horacio una carta y dulces; José Luis Aguilar una virgen de Guadalupe y una calaverita de azúcar; y Édgar un dulce. 

“Nació para ser grande, pero el destino me lo quitó”, se lee junto a la imagen de Juan Carlos, en el memorial donde hoy todos serán recordados a las 4 de la tarde, con la restricción de solo cuatro personas por familia, debido a la pandemia de Covid-19, informó la mamá de Adrián. 

Sobre los avances de las investigaciones, hasta ayer no sabían nada, dijo Hernández, quien aseguró que la pandemia atrasó más las acciones de las autoridades.

“Ya con lo de Covid, pues ya, ya no hubo nada, no nos han informado nada. Lo último que nos enteramos fue en la tele, que detuvieron supuestamente al que mandó a ordenar –la masacre–, que lo agarraron en México, pero no nos han hablado ni nos han dicho nada”, dijo luego de que en mayo del año pasado se informó que elementos militares detuvieron en Cuernavaca, Morelos a Luis Gerardo “N”, alias “El Tío” o “El Narizón”, presunto autor intelectual del ataque ocurrido hace 11 años en esta frontera.

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